Se nos presentaba una misión: Descubrir un tesoro escondido en un cofre en las inmediaciones del Castillo Socoveño. La aventura se inició con los benjamines del verano infantil: El osado Carlos, el valiente Julio, la audaz Nerea, el denodado Ángel, el heroico Cesar, la valerosa María... Todos ellos consiguieron las pistas que localizarían el tesoro perdido y las pruebas en un mapa.Tras el análisis del mapa que todos observaron muy hondamente, emprendimos la marcha. Al llegar al sitio en custión había que superar un reto, buscar la prueba que el mapa les había situado y cumplirla. Así lo hicieron todos, con unión, con valentía, con rapidez... Y esto último se destacó en el grupo que se hace llamar "Los Campeones Españoles" porque fueron los primeros en conseguir superar dicha prueba.
Tras ello debían reflexionar sobre las pistas que habían encontrado, ello les llevaría al cofre perdido. Estas pistas eran raras, ambiguas:
- "Roca", decía una de ellas
- "Cargo político" tenía escrito otra
- "Pueblos" se podía leer en la última
Todo parecía no encajar, no tener sentido. Pero solo un instante duró esa duda, entre los pensantes aventureros se escuchó: "La piedra de los Alcades". Ahora todo encajaba. Con entusiasmo nos dirigimos hasta allí y... ALEHOP! El cofre estaba allí.
El Sabio Julio -ejejjeje- advirtió que si abrían el cofre podía desatarse una maldición. Pero aquello no asustó a los pequeños, así que decidieron abrirlo: ¡UN COFRE LLENO DE CARAMELOS! ¿Qué maldición podría tener aquello? La maldición de las caries, la única.... Pero ellos saben que ésta es compatible con un buen cepillo y pasta dental.
No hay comentarios:
Publicar un comentario